La opinión es libre. Los hechos exigen pruebas.
Quien publica acusaciones que afectan el honor de una persona tiene el deber de verificarlas. Convertir una sospecha en condena pública, sin pruebas, no fortalece a la prensa libre: la debilita.
Reto a quien me señala a publicar las pruebas de sus afirmaciones. La verdad no le teme al escrutinio — y esta tribuna existe para ejercer, con respeto y firmeza, el derecho a responder.
Simeón García
Moitaco, Edo. Bolívar · 1957